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Albarracín, una ciudad con encanto
La Ciudad de Albarracín es Monumento Nacional desde junio de 1961. En diciembre de 1996 recibió la medalla de oro al merito en las bellas artes. Actualmente se encuentra propuesta por la UNESCO para ser declarada Patrimonio de la Humanidad.
Te recomendamos que veas nuestra ruta visual interactiva por la ciudad de Albarracín, y nuestras panorámicas interactivas en la sección «Sierra de Albarracín».

Albarracín es la entrada y cabeza de la Serranía de su mismo nombre, incluida en la Reserva Nacional de Caza de los Montes Universales, zona montañosa casi inaccesible donde nacen los ríos Tajo, Júcar y su afluente el Cabriel, el Gallo que va a Molina de Aragón, el Guadalaviar que se transforma en el Turia, el Jiloca,... formando todos ellos una de las más extensas redes hidrológicas de España.

Territorio de perfil agreste y clima lluvioso que favorece a su riqueza forestal, a sus verdes praderas y a la proliferación, en otoño y primavera, de gran variedad de setas, convirtiéndose en estas temporadas en un auténtico paraíso para los micólogos.
Situado al sureste de la Sierra de Albarracín se esconde uno de los conjuntos paisajísticos y culturales más sorprendentes de Aragón: el Rodeno de Albarracín. Este singular paraje, formado por pinares sobre piedras rodenas rojas fue ocupado por el hombre prehistórico, conservándose importantes muestras del arte rupestre levantino. Desde 1995 este espacio se encuentra protegido.

Otra de las características geológicas más destacables de la Sierra de Albarracín son los macizos rocosos llamados «muelas», que sobresalen del paisaje con sus paredes verticales y perfiles aplanados en la zona superior. Los parajes más abruptos se encuentran en las sierras de Jabaloyas y del Tremedal, donde, en esta última, se encuentra la impresionante Muela de San Juan.
La mayor parte de esta serranía está cubierta de bosques de pinos, sabinas, arces y robles, intercalados de verdes prados y árboles de ribera junto a los ríos. Uno de los mayores sabinares de Europa está en Saldón y entre las profundas gargantas excavadas por los ríos abundan los densos pinares.